
RODEM es una joven empresa valenciana que nació con la finalidad de permitir a los usuarios españoles de silla de ruedas el movimiento por
cualquier tipo de terreno, abriendo las puertas a actividades de tiempo libre antes vetadas por la inaccesibilidad y ampliando sus fronteras de movimiento. Principalmente RODEM promociona el uso de la bici, gracias a la introducción de las
handbikes (ciclos acoplables a la silla de ruedas) y busca extender en lo posible su uso en un país donde la cultura de la bici aspira ahora tímidamente a igualar a las de nuestros vecinos europeos.

Hijo de agricultores y parapléjico desde los 17 años, el fundador de este pequeño gran proyecto conoció la existencia de estas handbikes en una época en la que las posibilidades de adquirir un producto como éste eran poco menos que remotas y había que encargarlo a EEUU o Alemania sin probarlo. A pesar de todo, y tras conseguir probar una
handbike Stricker a través de un conocido, en 1999 estrenaba la suya en un viaje de cicloturismo por Holanda: más de 500 km en unos 20 días, sobre su propia silla y con la mochila a cuestas. Esa primera handbike cambió su forma de ver las cosas y unos años más tarde, gracias a las
handbikes y a otros productos
Stricker, volvía a moverse entre naranjos, hacer rutas y explorar terrenos antes casi inaccesibles. Volvía a ser independiente en todos los aspectos de su vida. Todas esas maravillas no podían ser privilegio sólo de otros países y la idea de una empresa que nos acercara toda esa tecnología alemana a casa se gestó casi como algo inevitable. Había que intentarlo.

Desde entonces RODEM ha crecido: ya somos un equipo y llevamos unos años viajando por toda la península, dando a conocer nuestros productos, ampliando puntos de venta y contagiando nuestro entusiasmo por las ruedas cada vez a más gente. Elegimos y ayudamos a diseñar productos que solucionen lo que consideramos nuestro objetivo principal: moverse por donde antes no se podía, y por ello distribuimos diferentes ayudas técnicas que responden a este objetivo, aunque nuestro producto estrella son las
handbikes Stricker: bicis manuales (se impulsan con los brazos), eléctricas, de carretera y todoterreno, para adultos y niños, para parapléjicos y tetrapléjicos, así como para otros discapacitados motores.
¿Qué es una handbike Stricker?

Básicamente es una tercera rueda, con marchas e impulsada con manivelas, que se engancha a la parte delantera de nuestra propia silla, elevando las molestas ruedecillas delanteras y convirtiendo la silla en un triciclo en tan sólo unos segundos. La principal ventaja y novedad sobre otras bicis de este tipo que ya existían previamente es que éstas son acoplables a la propia silla, por lo que el usuario nunca llega a abandonarla. Quizá esto no os parezca relevante, pero debéis pensar en que si alguien sube a una handbike para desplazarse a otro lugar, ¿en qué silla se sienta cuando llega a destino? Las handbikes de una sola pieza son ideales para rutas cortas de carretera, con retorno a origen. ¿Pero qué hay del cicloturismo de varios días? ¿Y del placer de moverte en bici por tu ciudad con tu pareja o amigos e ir a cenar por ahí? Atar la bici como cualquier otro y entrar a un bar, con tu propia silla. No tiene precio.